La relación del gigantesco holding empresarial venezolano Cisneros con Felipe González es también una buena prueba de los verdaderos intereses del expresidente en el país sudamericano. El holding en cuestión está dirigido por María Antonieta Mendoza, madre del opositor Leopoldo López -encarcelado por instigar un muy violento golpe de Estado en Venezuela-. 
El gobierno de González fue responsable de una de las mayores expropiaciones de la historia de España, la del grupo Rumasa. No fue un afán socialista, inexistente como vemos en la cantidad de privatizaciones, puesto que a continuación procedió -tras sanear la deuda con dinero público- a venderla al holding empresarial CisnerosEl valor que pagaron los socios venezolanos por el grupo de Ruiz-Mateos, incluyendo Galerías Preciados, fue de 1.000 millones de pesetas, pero acto seguido la vendieron por 30.000 millones de pesetas. ¿Una manera de financiar a la oposición venezolana encubierta? No se sabe. Pero al cabo de unos años, con supuesto apoyo del Gobierno de Aznar y Bush, el líder de la patronal venezolana y los opositores realizaron un golpe de Estado contra Chávez.
Del mismo modo, la familia de Henrique Capriles -líder opositor venezolano- y los fondos buitre de Cisneros vinieron a España en busca de ‘inversiones inmobiliarias’ que se traducen en la compra de los pisos de vivienda social y de los desahuciados a gran escala en nuestro país. A estos opositores, especuladores y perpetradores de la mayoría de muertos en las protestas, es a los que González, Rivera y Cifuentes apoyan con tanto ahínco trayendo a España a Lilian Tintori, esposa de López. De ahí viene la enorme dedicación de Felipe González por defender a Leopoldo López, implicándose incluso en su defensa judicial. Pero incluso el candidato Capriles ha reconocido no estar de acuerdo con las formas violentas de actuar de Leopoldo López, encarcelado desde las protestas de 2014. Precisamente la Ley de Amnistía pretende abarcar toda la violencia desde 1999, no desde las protestas de 2014, y que la oposición ha llevado a la Asamblea de Venezuela donde ahora tienen mayoría (y la derecha ha presentado en España para que IU, Podemos y ERC no se muestren a favor) admite todos los casos de uso de armas de fuego y bombas; pero ya sabemos la afición de Felipe González por defender a grupos paramilitares.
7. Control del PSOE en la sombra
Los poderes remanentes en el PSOE tras años de descomposición eran José Antonio Griñán, Manuel Chaves, Alfredo Pérez Rubalcaba, Alfonso Guerra y Felipe González. Tras caer los dos primeros por los enormes casos de corrupción en la Junta de Andalucía, situaron a Susana Díaz para recoger la ideología antimarxista que ni Rubalcaba -aclamado por la derecha en su despedida del Congreso- ni Alfonso Guerra, ni Felipe González -manchado en su imagen tras el paso por los consejos de administración del IBEX-35- podrían mantener.
De ahí podemos entender la reticencia de los barones regionales del PSOE y de la propia Susana Díaz a cualquier acercamiento a partidos a la izquierda del suyo. Y de ahí que Díaz disolviera el parlamento andaluz y convocara elecciones para cambiar un Gobierno en minoría del PSOE con apoyo de IU por otro en minoría del PSOE con Ciudadanos, más acorde a la ideología de la lideresa y de Felipe, quienes apoyaron a Pedro Sánchez como Secretario General en 2012 por parecer el candidato más a la derecha de los tres (Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias) y ahora reniegan firmemente de él por su acercamiento a Podemos. De ahí que el equipo negociador, capitaneado por el conservador Jordi Sevilla, aceptara un pacto a nivel nacional con Ciudadanos: el legado de Felipe González.