Pese a que cada vez estamos más concienciados de que debemos tomar precauciones frente a los rayos solares, cada año aumenta la incidencia de cáncer de piel en España. Precisamente para protegernos utilizamos protectores solares a diario, no solamente en verano. Pero ¿realmente sabemos qué es lo que nos estamos aplicando en la piel? La OCU ha analizado las etiquetas de casi 30 cremas solares de las más vendidas. Según el estudio, el problema radica en que algunas contienen una serie de elementos químicos muy cuestionados porque podrían ser perjudiciales para nuestra salud. Esta especie de ‘lista negra’ es muy larga, y encontramos perfumes, fragancias alergénicas, e incluso, un filtro solar que para algunos científicos es un disruptor endocrino “Cuando un disruptor endocrino entra en nuestro organismo provoca desajustes en el sistema hormonal, causando, por ejemplo, cáncer, infertilidad, diabetes, autismo y muchas otras enfermedades”.

La conciencia sobre el cáncer de piel dio lugar a un uso masivo de cremas protectoras solares. Nos recomiendan utilizar grandes cantidades para frenar los rayos dañinos del sol. Después de un día de playa, tenemos el impulso de querer bañarnos y quitar toda esa crema y termina como tantos otros químicos saliendo por el agua y como sabemos, a la larga nos volvemos a encontrar con ellos.

La lista de ingredientes en muchas cremas solares asusta un poco cuando consideramos que van a estar en contacto tan cercano con nuestro durante muchas horas. En la mayoría de estas cremas, nos encontramos con ácido aminobenzoico, avobenzona, y ecamsule, todos químicos supuestamente carcinógenos.

La pregunta esencial es: ¿Tiene sentido protegerse de un tipo de cáncer cuando al mismo tiempo nos exponemos a otro? Y encima pagando…

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