EEUU liberó su arma biológica, el COVID-19, para dominar al mundo

 

  • Un científico estadounidense observa una placa de Petri con cepas de un microorganimso.
Publicada: miércoles, 18 de marzo de 2020 18:15
Actualizada: miércoles, 18 de marzo de 2020 19:55

Mientras muchos indagan por la fuente de la pandemia del COVID-19, hay quienes sostienen que esta plaga es un arma biológica de EE.UU. para dominar el mundo.

Es natural que a cada nueva crisis que aparece en el mundo le surja diferentes hipótesis, opiniones e interpretaciones por los motivos que le originaron y no hay duda de que la crisis del nuevo coronavirus, denominado COVID-19, y su prevalencia en el mundo no es una excepción y, es por eso que, ha llegado a suscitar entre una gran parte de la población mundial diversas conjeturas y conclusiones sobre las verdaderas causas de la creación y propagación de esta letal enfermedad, que dio la cara por primera vez en un mercado de mariscos de la ciudad china de Wuhan a fines de diciembre.

¿Quién saca tajada de la epidemia de coronavirus en China?

Una de las teorías que más se está barajando sobre las posibles razones de la aparición de este mortal patógeno es de una guerra biológica que alguna superpotencia mundial, como EE.UU. o China podrían haber estado detrás de la creación de su cepa y su posterior propagación con el único objetivo de materializar sus objetivos geoestratégicos y económicos a nivel mundial.

El investigador estadounidense experto en armas biológicas Francis Paul asegura que este coronavirus es un subconjunto de los virus llamados “agentes biológicos” que su ADN —ácido desoxirribonucleico que contiene las instrucciones genéticas usadas en el desarrollo y funcionamiento de todos los organismos vivos— es manipulado en los laboratorios científicos para mutar su estructura nociva en una más agresiva para los seres vivos y destinarlo así a actividades de guerras biológicas.

Entre los virus que se engendran mediante manipulación humana, este experto señala que el síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés) surgido en 2002 también en China y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS, por sus siglas en inglés) aparecido en 2012 en Arabia Saudí al igual que el carbunco, más conocido como ántrax, todos se han producido en laboratorios de la Universidad de Carolina del Norte.

En tal sentido, Paul sostiene que los experimentos e investigaciones sobre estos virus o armas biológicas se llevan a cabo en laboratorios llamados “niveles biológicos de salud” y en particular se desarrollan en los de Nivel 4. Cabe destacar que Estados Unidos cuenta con 12 laboratorios de este Nivel 4 en toda su red de laboratorios de este tipo.

Con estos datos conocidos, se puede decir con cierta certeza que el término de guerra biológica se refiere en gran medida al COVID-19, y, desde luego, esta afirmación no se basa en el resultado de varios análisis y artículos en concreto, sino que se fundamenta a partir de las declaraciones oficiales hechas por funcionarios chinos, incluido el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Jiao Lee-jan, en los últimos días.

Las autoridades chinas acusan a sus homólogos estadounidenses de haber creado este nuevo coronavirus en sus laboratorios pertinentes y, posteriormente, con el pretexto de la participación del equipo deportivo de las Fuerzas Armadas de EE.UU. en los Juegos Mundiales Militares de 2019 que se celebró en Wuhan entre los días 18 y 27 de octubre, habrían trasladado una cepa del letal patógeno a la referida urbe para libéralo allí con el fin de contagiar a una gran parte de los 13 millones de residentes en esta ciudad.

 

Algunos expertos dicen que China culpó a Estados Unidos de la propagación de la enfermedad por su incapacidad para contener el virus desde su inicio, pero si eso fuera cierto, los estadounidenses podrían haber argumentado fácilmente valiéndose de sus potentes centros de investigación científica para aclarar que el origen del germen era por causas naturales.

De hecho, en un primer momento se decía que este virus que contagio al ser humano provenía de los murciélagos, cuya carne de este mamífero pertenece a la cadena alimentaria de los humanos, pero con el paso del tiempo tomó fuerza la teoría de que este patógeno se habría creado en un laboratorio.

Los expertos y científicos coinciden en que este coronavirus, que pertenece a la generación del virus del SARS, puede considerarse un arma biológica, y concluyen que si el murciélago es la fuente del virus coronario, ¿por qué en los países donde la sopa de murciélago es una de las comidas principales, no se ha extendido el brote del COVID-19?

Son muchos los que opinan que estos coronavirus se han estado produciéndo desde los años sesenta en el contexto de la guerra biológica que los estadounidenses iniciaron con fines políticos, sociales y económicos, y, en este preciso momento, la dimensión económica de la teoría de la guerra biológica del COVID-19, emprendida por Washington es bastante prominente.

Desde antes de que el actual presidente de EE.UU., Donald Trump, ocupara la Casa Blanca, allá en enero de 2017, ya venía avisando durante sus campañas electorales de que si él llegaba al poder no dudaría en promover medidas drásticas para contrarrestar el poderío económico, tecnológico y militar de los chinos, ya que, según él, estos están a un paso de sobrepasar a los estadounidenses en los campos que estos últimos son una referencia vanguardista a nivel mundial.

Es por ello que Trump comenzó nada más pisar la Casa Blanca una lucha sin cuartel de ámbito económico-comercial contra el gigante asiático y de cuyos efectos también sufrieron otros actores internacionales.

Es muy probable que Washington para llevar la delantera en el marco de su disputa comercial con los chinos decidiera debilitar a la potente economía del gigante asiático ante los ojos del mundo planteando introducir este nuevo coronavirus dentro del territorio chino con esperanza de que una vez que el brote hiciera mella entre la población local y se hiciera público sus resultados mortales, la maquinaria propagandística de los medios de comunicación estadounidense entrarían en juego para lanzar una campaña de desinformación en contra de Pekín haciendo creer a la opinión pública global que este patógeno se habría originado en el ya citado mercado de Wuhan, y el resto se iría sobre ruedas, porque todos los demás países rebajarían al mínimo posible sus contactos comerciales con China por temor a que sus conciudadanos se contagiaran de la letal afección.

 

A este primer paso dado por Washington contra Pekín, le seguiría los esfuerzos de Estados Unidos por monopolizar los resultados de todas las investigaciones en cursos de las grandes corporaciones farmacéuticas del país norteamericano para desarrollar la vacuna contra el nuevo coronavirus, si es que ya no está producida desde antes de que esta plaga se liberara en Wuhan, con el objetivo de enarbolar ante el mundo entero el poderío tecnológico de EE.UU., y de este modo, demostrar a la comunidad internacional que ellos todavía son la primera potencia mundial.

De hecho, si los laboratorios estadounidenses llegaran a desarrollar la vacuna efectiva para contener el COVID-19 antes de que los chinos lo consigan, es muy probable que la Casa Blanca use el antídoto como una medida de presión contra todos aquellos países que no se encuentran en su ámbito de influencia al tener en su mano el destino de cientos de millones de personas contagiadas que necesitarían de esta vacuna para currase.

Estados Unidos y China han pisado el acelerador esta semana en la búsqueda de una vacuna para combatir el nuevo coronavirus, que ha causado una pandemia global, según declaró recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hasta la fecha, la cifra de contagios confirmados por todo el mundo es de 208 349 personas, incluyendo 8272 fallecidos.

En las últimas horas, han llegado noticias desde ambos países de pasos importantes de cara a la consecución de una vacuna y que estarían realizando ensayos clínicos con humanos.

Entonces, según la teoría del atentado biológico descrita por Paul cuyas armas se fabricaron produciéndose en los laboratorios estadounidenses bajo la atenta mirada de los oficiales médicos del Ejército de EE.UU. con la colaboración de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) del país norteamericano, se puede sugerir que la actual situación creada por la crisis del nuevo coronavirus es a toda vista una guerra biológica emprendida por Washington.

Un guerra biológica con dimensiones económicas-políticas que se rige bajo una política para beneficiar a las grandes empresas armamentísticas, ya sean militares o biológicas, y farmacéuticas de Estados Unidos, y sin importales ni siquiera la seguridad de la propia población estadounidense expuesta al contagio como el resto del mundo.

El horror de Fort Detrick: una mirada más cercana al centro de investigación de armas bioquímicas más grande de EE. UU.

 

España pide explicaciones a Marruecos tras afirmar el primer ministro que Ceuta y Melilla «son marroquíes como el Sáhara»

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Madrid ha convocado de urgencia a la embajadora de Marruecos en el país ibérico a raíz de las declaraciones del jefe del Gobierno del país norteafricano.

El Gobierno de España ha convocado de urgencia a Karima Benyaich, embajadora de Marruecos en el país ibérico, para pedirle explicaciones tras las declaraciones del primer ministro, Saadeddine El Othmani, que afirmó en una entrevista que las ciudades autónomas españolas Ceuta y Melilla «son marroquíes como el Sáhara», informaron este lunes medios locales.

El Othmani declaró que «el statu quo dura ya cinco o seis siglos» en estos enclaves españoles. «Llegará el día en que vamos a reabrir el asunto de Ceuta y Melilla, territorios marroquíes como el Sáhara», aseguró.

El Sáhara Occidental estuvo considerado una provincia española en África desde 1958 a 1976, momento en el que España abandona el proceso de descolonización que había iniciado unos años antes, tras la llamada Marcha Verde marroquí. Según la ONU, el país ibérico sigue siendo oficialmente la «potencia administradora» de dicho territorio.

 

Las cosas claras

El programa cuenta de forma plural lo que afecta al ciudadano: información diaria, inquietudes sociales, económicas, realidades medioambientales, denuncia, consumo, lo que pasa en la ciudad, en los pueblos, en las redes, cultura, gastronomía, investigación o meteorología.

Las cosas claras – Programa 1 – 16/11/20-VER-

Las cosas claras – Programa 2 – 17/11/20-VER-

Las cosas claras – Programa 3 – 18/11/20-VER-

 

vídeoLas cosas claras - Programa 4 - 19/11/20

 

vídeoLas cosas claras - Programa 7 - 24/11/20

 

Sobre el grupo GUE / NGL

Esta abreviatura significa Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea / Izquierda Verde Nórdica que reúne a los eurodiputados de izquierda en el Parlamento Europeo.

Confederalismo para nosotros significa respetar y preservar la diversidad de identidades y opiniones de nuestros miembros. Lo que nos une es la visión de un proceso de integración europea socialmente equitativo, pacífico y sostenible basado en la solidaridad internacional. Europa puede hacer una gran contribución para mejorar las condiciones de vida de muchas personas; por supuesto, esto requiere cierta voluntad política.

Las principales políticas de la Unión Europea y sus países no han reflejado hasta ahora esta visión. Esta política se basa con demasiada frecuencia en una lógica de competencia radicalmente orientada al mercado, tanto dentro de la UE como hacia terceros países.

Luchamos por más y mejores empleos y oportunidades educativas, por la seguridad social y la solidaridad social, por una forma respetuosa de tratar con nuestra tierra y sus recursos, por el intercambio cultural y la diversidad, por el desarrollo económico sostenible y por una política de paz sólida y coherente. . Éstos deben constituir, desde nuestro punto de vista, los objetivos últimos del proceso de integración europea.

La Unión Europea debe convertirse en un proyecto de su pueblo y no puede seguir siendo un proyecto de las élites. Queremos la igualdad de derechos para mujeres y hombres, derechos y libertades civiles y la aplicación de los derechos humanos. El antifascismo y el antirracismo también son una parte importante de la tradición de los movimientos de izquierda en Europa.

Las izquierdas de 11 países se unen para proteger la democracia frente a la amenaza del «golpismo de la ultraderecha»

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero suscriben la ‘Declaración de La Paz’, para «defender la democracia y la justicia social frente a la ultraderecha», junto a los presidentes de Argentina y Bolivia y líderes como Dilma Rousseff, Evo Morales, Rafael Correa o Alexis Tsipras, entre otros.

Reunión entre Pablo Iglesias y José Luis Rodríguez Zapatero
Pablo Iglesias y José Luis Rodríguez Zapatero don dos de los firmantes de la ‘Declaración de La Paz’. DANI GAGO.

ALEXIS ROMERO

La izquierda ha dado este domingo un paso adelante en su compromiso para proteger la democracia y los derechos humanos frente a la «principal amenaza a a la paz social en el siglo XXI: el golpismo de la ultraderecha«. 14 líderes de la izquierda de 11 países distintos han suscrito la Declaración de la Paz, un manifiesto que alerta de las consecuencias del crecimiento y desarrollo de la extrema derecha y sus estrategias de «mentira y difamación sistemática de los adversarios».

Evo Morales (expresidente de Bolivia) y Luis Arce (presidente electo de Bolivia), Alberto Fernández (presidente de Argentina), Pablo Iglesias (vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030 de España), José Luis Rodríguez Zapatero (expresidente), Dilma Rousseff (expresidenta de Brasil), Rafael Correa (expresidente de Ecuador) y Andrés Arauz (candidato a la Presidencia de Ecuador), Alexis Tsipras (expresidente de Grecia), Daniel Jadue (candidato a la Presidencia de Chile), Gustavo Petro (candidato a la Presidencia de Colombia), Verónica Mendoza (candidata a la Presidencia de Perú), Jean Luc Melenchon (Lider de Francia Insumisa) y Caterina Martins (líder del Bloco de Esquerda portugués) son los firmantes de este manifiesto.

La iniciativa que ha dado lugar al texto ha venido por parte de Luis Arce, Alberto Fernández y Pablo Iglesias. Los mandatarios que suscriben el manifiesto han coincidido este domingo en La Paz, en el acto de toma de posesión de Arce como presidente de Bolivia, «país que se ha convertido en referencia internacional de la respuesta ciudadana al golpismo».

«La crisis vinculada a la grave pandemia que golpea a la humanidad ha puesto en evidencia las principales debilidades de nuestras formas de organización social: la fragilidad de los sistemas de salud y de los servicios públicos; la erosión, resultado de años de neoliberalismo, de los mecanismos de protección social con los que cuentan los Estados; la insostenibilidad social, económica y ecológica de los modelos dominantes de extracción para exclusivo beneficio empresarial; y, con una intensidad especialmente preocupante, los peligros a los que se enfrentan los sistemas democráticos en todo el mundo», comienza el manifiesto.

En este contexto, el manifiesto alerta de que «hoy la democracia está amenazada y basta con analizar los acontecimientos políticos de los últimos meses en Bolivia, país anfitrión de esta Declaración, para constatar que la principal amenaza a la democracia y la paz social en el siglo XXI es el golpismo de la ultraderecha».

«Una ultraderecha que se expande a nivel global, que propaga la mentira y la difamación sistemática de los adversarios como instrumentos políticos, apelando a la persecución y la violencia política en distintos países. Promueve desestabilizaciones y formas antidemocráticas de acceso al poder», reza el texto, que también advierte de que «esta acción antidemocrática se potencia allí donde encuentra poderes comunicacionales a su servicio, que acumulando un inmenso poder de influencia, pretenden manipular y tutelar las democracias en defensa de sus intereses políticos y económicos».

Frente a la ultraderecha, «los firmantes de esta Declaración, gobernantes, expresidentes y líderes progresistas en nuestros respectivos países de Iberoamérica y Europa, afirmamos nuestro compromiso histórico de trabajar conjuntamente por la defensa de la democracia, la paz, los derechos humanos y la justicia social frente a la amenaza que representa el golpismo de la ultraderecha», concluye el manifiesto.

Declaración de La Paz

En defensa de la democracia

La crisis vinculada a la grave pandemia que golpea a la humanidad ha puesto en evidencia las principales debilidades de nuestras formas de organización social: la fragilidad de los sistemas de salud y de los servicios públicos; la erosión, resultado de años de neoliberalismo, de los mecanismos de protección social con los que cuentan los Estados; la insostenibilidad social, económica y ecológica de los modelos dominantes de extracción para exclusivo beneficio empresarial; y, con una intensidad especialmente preocupante, los peligros a los que se enfrentan los sistemas democráticos en todo el mundo.

Hoy la democracia está amenazada y basta con analizar los acontecimientos políticos de los últimos meses en Bolivia, país anfitrión de esta Declaración, para constatar que la principal amenaza a la democracia y la paz social en el siglo XXI es el golpismo de la ultraderecha.

Una ultraderecha que se expande a nivel global, que propaga la mentira y la difamación sistemática de los adversarios como instrumentos políticos, apelando a la persecución y la violencia política en distintos países. Promueve desestabilizaciones y formas antidemocráticas de acceso al poder.

Esta acción antidemocrática se potencia allí donde encuentra poderes comunicacionales a su servicio, que acumulando un inmenso poder de influencia, pretenden manipular y tutelar las democracias en defensa de sus intereses políticos y económicos.

Reunidos en La Paz con motivo de la toma de posesión de Luis Arce como presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, país que se ha convertido en referencia internacional de la respuesta ciudadana al golpismo, los firmantes de esta Declaración, gobernantes, expresidentes y líderes progresistas en nuestros respectivos países de Iberoamérica y Europa, afirmamos nuestro compromiso histórico de trabajar conjuntamente por la defensa de la democracia, la paz, los derechos humanos y la justicia social frente a la amenaza que representa el golpismo de la ultraderecha.

La Paz, 8 de noviembre de 2020

– Bolivia: Evo Morales (ex presidente) y Luis Arce (presidente electo)

– Argentina: Alberto Fernández (actual presidente)

– España: José Luis Rodríguez Zapatero (ex presidente) y Pablo Iglesias (actual vicepresidente)

– Brasil: Dilma Rousseff (ex presidenta)

– Ecuador: Rafael Correa (ex presidente) y Andrés Arauz (candidato a la presidencia)

– Grecia: Alexis Tsipras (ex presidente)

– Chile: Daniel Jadue (candidato a la presidencia)

– Colombia: Gustavo Petro (candidato a la presidencia)

– Perú: Verónica Mendoza (candidata a la presidencia)

– Francia: Jean Luc Melenchon (Lider de Francia Insumisa)

– Portugal: Caterina Martins (lider del Bloco de Esquerda)

Nebraska prohíbe finalmente la esclavitud como forma de castigo, pero con un 32 % de electores en contra

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Paralelamente, una enmienda similar fue aprobada por el 80 % de los votantes en el estado norteamericano de Utah.
Nebraska prohíbe finalmente la esclavitud como forma de castigo, pero con un 32 % de electores en contra

Los electores de Nebraska, EE.UU., votaron este martes por la exclusión de la esclavitud como forma de castigo hasta ahora prevista en la Constitución de ese estado, informa The Hill.

La medida fue respaldada por 68 % de los votantes, con 32 % de votos en contra: 274.138según el portal Ballotpedia.

Aunque la esclavitud está prohibida en Nebraska desde 1875, en la carta magna de esa entidad territorial se conservaba una cláusula que permitía esclavizar a personas por cometer determinados delitos. A esa disposición llamó a prestar atención el senador estadal Justin Wayne a inicios de 2019, cuando propuso una votación para eliminarla.

El legislador explicó entonces que se trataba de una laguna jurídica creada después de la Guerra Civil estadounidense, que seguía permitiendo a compañías privadas ‘arrendar’ en las prisiones la mano de obra de los convictos. Así, como caso emblemático, fueron reos esclavizados los que construyeron, en los años 1880, el antiguo edificio del capitolio del estado. Pese a que en 1940 se puso fin a esa práctica, la disposición correspondiente nunca fue borrada de la Constitución.

 

«Un mensaje aterrador»

Tras ese llamado, ningún movimiento se opuso a la propuesta de Wayne, que fue aprobada unánimamente en el Senado local. No obstante, 26 de los 93 condados de Nebraska —en su mayoría territorios rurales en el oeste del estado— votaron contra ese cambio en la carta magna al ser  ahora sometida a votación popular. En uno de ellos, el condado de Brown, solo tres electores apoyaron la iniciativa.

«Ese es un mensaje aterrador cuando comenzamos a hablar de negocios, desarrollo económico y turismo. ¿Queremos ser un condado, o una parte de un estado, donde opinan que la esclavitud debería ser una opción?», comentó los resultados Wayne, citado por el diario Omaha World Herald.

Sin embargo, no todos los que votaron en contra serían partidarios de la esclavitud, dijo al periódico el profesor Preston Love Jr., de la Universidad de Nebraska, quien indicó que incluso algunos de sus conocidos se sintieron confundidos por el complicado lenguaje utilizado en la papeleta de votación. Se hablaba allí de «una enmienda constitucional para eliminar la esclavitud o la servidumbre involuntaria como castigo por un delito». El votante debía elegir una de dos opciones, «a favor» o «en contra», y puede que muchos hayan marcado la segunda cuando en realidad querían prohibir la esclavitud.

Nebraska es en EE.UU. uno de los 12 estados cuyas constituciones seguían para 2019 permitiendo la esclavitud como castigo. Otro de esos territorios, Utah, decidió ese mismo día, este 3 de noviembre, abolir una norma similar. Allí, la enmienda fue aprobada, pero con 20 % de los votantes en contra.