La mayor estafa en la historia del Vaticano: ¿será dañada la imagen de la Santa Sede?

Extorsión, blanqueo de dinero y estafa: son los cargos que se le imputan al intermediario financiero italo-inglés del Vaticano Gianluigi Torzi en el caso de compraventa de propiedades en Londres. ¿Qué consecuencias tendrá este caso para la imagen de la Santa Sede?

Las autoridades del Vaticano arrestaron a Torzi el pasado 5 de junio. La investigación se había abierto en relación con una propiedad londinense en la avenida Sloane. La compraventa involucraba a un grupo de empresas en las que estaban presentes algunos funcionarios de la Secretaría del Vaticano.

Gianluigi Torzi, quien fue intermediario financiero en esa compraventa, está acusado de extorsionar la Santa Sede por 15 millones de euros.

Para delitos que se le imputan, la ley vaticana prevé hasta 12 años de reclusión.

«Sin duda, se trata del mayor escándalo de los últimos tiempos, como lo demuestran las cifras reveladas por la investigación: el precio de 300 millones y los sobornos de decenas de millones», observó Don Stefano Caprio, profesor de la historia y cultura rusa del Pontificio Instituto Oriental en Roma, consultado por Sputnik.

Según el profesor, «el Vaticano está lleno desde hace tiempo de asesores financieros como Gianluigi Torzi».

«Hasta que la gestión de finanzas del Vaticano sea absolutamente transparente, habrá muchos personajes así: intermediarios que tratarán de aprovecharse de operaciones no controladas», lamentó.

Mientras tanto, el escándalo sigue creciendo. Según el medio italiano Corriere della Sera, a petición del Vaticano, los tribunales suizos están congelando cuentas millonarias que pertenecen o son gestionadas por los financieros Raffaele Mincione y Enrico Crasso, el dirigente de la Secretaría, Fabrizio Tirabassi, y el propio Torzi.

 

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Don Stefano Caprio expresó su esperanza de que ese escándalo cambie la situación y haga la gestión de finanzas en el Vaticano más transparente.

«Ha habido muchos escándalos en los últimos años, y este último parece muy grave, pero involucra un número de personas bastante limitado. Incluso podría beneficiar la imagen de la Santa Sede si el Vaticano mostrara un verdadero deseo de poner las cosas en orden esta vez», comentó.

El profesor recordó que el papa Francisco ha estado en el cargo por más de siete años, y «hasta ahora no ha sido capaz de cambiar mucho los mecanismos de la curia, incluyendo la esfera financiera. Esta podría ser la última gran oportunidad para él de influir seriamente en la gestión de la máquina del Vaticano».

 

Unos archivos (imagen referencial) - Sputnik Mundo

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El Vaticano ha visto muchos escándalos financieros a lo largo de su historia; basta con recordar las extorsiones de los papas a principios del siglo XVI, que conmocionaron tanto al monje alemán Martín Lutero que provocaron una ruptura protestante, señaló el interlocutor de la agencia.

Desde una perspectiva más moderna, el profesor recordó el escándalo del Banco del Vaticano o el Instituto para las Obras de Religión (IOR) durante la época de Paul Marcinkus, presidente del IOR de 1971 a 1989, quien se vio envuelto en un fraude financiero, que llevó a la grave crisis del pontificado del papa Juan Pablo II.

«Desde entonces, las dificultades financieras del Vaticano han sido discutidas constantemente, pero aparentemente no todos los asuntos han sido resueltos», concluyó Don Stefano Caprio.

 

Los europeos se rinden ante la voluntad del pueblo sirio

Algunos países europeos se han rendido a la voluntad del pueblo sirio y están ultimando los preparativos para la reapertura de sus embajadas en Siria.

Después del estallido del conflicto armado en Siria en 2011, muchos de los países occidentales decidieron cerrar sus embajadas en el territorio sirio o trasladarlas a El Líbano para obligar al presidente sirio, Bashar al-Asad, a renunciar a su cargo.

Lo que impulsa el acercamiento de los occidentales a Siria son los cambios en el campo de batalla y el resultado de las elecciones presidenciales en el país árabe. La victoria contundente del presidente Al-Asad en los comicios del pasado 26 de mayo cambió la opinión de los países europeos que se dieron cuenta de la necesidad de reabrir sus embajadas en Siria.

¿Qué países europeos quieren reabrir sus embajadas en Siria?

Diplomáticos de Grecia, Hungría y Serbia llegaron hace una semana a Damasco, capital siria, con el objetivo de hacer los trámites necesarios para reabrir sus representaciones diplomáticas, informó el diario sirio Al-Watan.

Por su parte, Chipre firmó un contrato con el Colegio de Abogados de Siria para arrendar un edificio en el barrio de Abu Rummane, a fin de utilizarlo como sede de la embajada chipriota en Damasco.

Con fecha anterior, el ministro sirio de Asuntos Exteriores y Expatriados, Faisal al-Miqdad, reveló que varias embajadas ya habían reanudado sus operaciones en Damasco y que más embajadas árabes y occidentales reabrirían en los próximos días. “No permitiremos que Estados Unidos aborte la reapertura de las embajadas”, aseveró Al-Miqdad.

No hay cambio de gobierno a la vista

La lucha antiterrorista en Siria aún no ha terminado, pero, sin duda, el Gobierno de Damasco ha sobrevivido. Los occidentales tienen que adaptarse a esta nueva realidad que plantea problemas particulares para aquellos países en Asia Occidental y el Occidente por defender activa y pasivamente a los llamados rebeldes y grupos terroristas para derrocar a Bashar al-Asad.

Muy pocos países de la Unión Europea (UE) han mantenido relaciones diplomáticas con Siria durante su prolongada crisis armada que lleva más de 11 años arrasando al país árabe. El aislamiento del Gobierno sirio, que buscaban los países occidentales, se ha exagerado en gran medida.

Tanto durante el conflicto como ahora Siria cuenta con una sólida ayuda política y militar de sus aliados, Rusia e Irán. Muchos otros países, La India y China, por ejemplo, se mostraron reacios a distanciarse de Damasco. De hecho, Pekín brindó cierto apoyo a Siria en las Naciones Unidas.

Con los rebeldes y terroristas ampliamente derrotados y dispersos, no sorprende que varios Estados europeos y árabes hayan tratado de restaurar o mejorar los lazos con el país levantino.

Sin embargo, el dilema en Occidente es aún más agudo. Su política ha buscado tanto aislar a Damasco como forzar su derrocamiento mediante la aplicación de sanciones económicas y prestando apoyo a los terroristas y los llamados rebeldes.

La última estrategia fracasó estrepitosamente; Los grupos rebeldes, incluso cuando estaban armados por EE.UU. y sus aliados, tuvieron un impacto marginal y, a menudo, entregaban sus armas a Daesh y otras bandas extremistas como Frente Al-Nusra (autoproclamado Frente Fath Al-Sham).

Los occidentales y EE.UU. tendrán que aceptar que el presidente sirio no se irá a ninguna parte, pero, aunque no lo reconozcan, podrían intentar obtener modestas concesiones para mejorar las condiciones sobre el terreno.

Chequia, único país europeo que tiene relaciones diplomáticas con Siria

En la actualidad, la República Checa sigue siendo el único Estado miembro de la Unión Europea que mantiene relaciones diplomáticas con Siria. En consecuencia, la misión checa en Damasco proporciona con frecuencia servicios consulares para ciudadanos de la UE y Estados Unidos en Siria y servicios de intermediación para actores externos.

Voluntad del pueblo sirio ante presiones del Occidente

La victoria política que Siria ha obtenido en las elecciones presidenciales, tanto dentro como fuera del territorio, parece haber sido el incentivo que ha llevado a los países europeos a reanudar sus lazos políticos con Siria.

Ahora los países occidentales esperan devolver sus relaciones con Siria a los niveles anteriores al conflicto armado de 2011. Pero, si los europeos y EE.UU. buscan volver a la normalidad con Siria deben levantar las sanciones al pueblo sirio.

El regreso de las misiones diplomáticas a Siria ha comenzado en varios niveles, y los expertos ven esto como el comienzo del fin de la postura inestable de Europa frente a la presión y los esfuerzos de Estados Unidos para aislar al Gobierno sirio en la región y el mundo entero.

Sáhara, un pueblo a merced de dos monarquías

© Europa Press / Ayuntamiento de Coslada
La llegada a España del líder del Frente Polisario para ser asistido por COVID generó una crisis entre Marruecos y España que derivó a una crisis migratoria al promover Marruecos la entrada de miles de emigrantes a territorio español. La soberanía y autodeterminación del Sáhara Occidental es motivo de conflicto desde hace años entre ambos países.
España y Marruecos están viviendo su enésimo conflicto, que explosionó tras incentivar Marruecos la entrada masiva por mar de más de 9.000 emigrantes a la ciudad española de Ceuta, enclavada en África, entre el 17 y el 19 de mayo. Esta actitud de Marruecos fue una reacción a la acogida sanitaria en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, enfermo de COVID. El ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, aclaró en un comunicado que el desencuentro con España no empezó con la entrada de Gali, ni acabará con su salida y que «el fondo de la crisis» es la postura española respecto a la soberanía del Sáhara Occidental. El presidente Pedro Sánchez calificó de «inaceptable» que el Gobierno marroquí justifique el «asalto a las fronteras españolas» por «desavenencias en política exterior».
A día de hoy, los elementos de confrontación entre España y Marruecos son varios:

La soberanía de Ceuta y Melilla. Se trata de dos ciudades de una importancia estratégica, bajo soberanía española desde 1580 Ceuta, y desde 1497 Melilla. Marruecos las reclama como suyas, a pesar de que nunca pertenecieron a Marruecos. Son los únicos enclaves que tiene la Unión Europea en territorio africano y es la primera frontera que hay con Marruecos. Estas dos plazas no son los únicos territorios de disputa entre Marruecos y España, también están el Peñón de Vélez de la Gomera, el Peñón de Alhucemas, las Islas Chafarinas y el islote de Perejil. Todos ellos islotes y peñones deshabitados en la actualidad.

Unido a lo anterior está el hecho de que Marruecos es una de las principales vías de entrada a Europa, la principal para acceder por España desde África. Eso supone que el gobierno marroquí tiene la llave, para impedir el paso y resolverle un problema a Europa, o permitirlo, desbordar la llegada de emigrantes y crearle el problema. Algo similar a lo que sucede con Turquía en la frontera con Asia, y que tantos réditos le da al gobierno turco vendiendo cara su colaboración.

El pasado histórico tampoco es muy amigable entre Marruecos y España, hace cien años estaban en guerra, concretamente con la región norte de Marruecos, el Rif, una zona cedida como protectorado por Francia, la metrópoli de Marruecos, a España.

Pero de todos los factores, el más conflictivo es el referente al Sáhara, como lo muestran las declaraciones de los respectivos gobiernos.
Hagamos algo de historia.
El Sáhara Occidental es una extensión de 266.000 kilómetros cuadrados, algo mayor que Ecuador, que se encuentra ubicado en África del Norte, delimitado por el Océano Atlántico, Mauritania, Marruecos y Argelia. Su superficie es básicamente desértica, el desierto del Sáhara, pero con 1.100 kilómetros de costa, lo que le da un indiscutible valor geoestratégico y pesquero, además de minero. España ocupó ese territorio desde 1883. Tras algunos levantamientos de independencia, en 1973 se crea el Frente Polisario, acrónimo de Frente Popular por la Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro, con el objetivo de alcanzar la independencia de España. Por su parte, desde el momento en que Marruecos alcanza su independencia, en 1956, reclama esa región.

La Marcha Verde

En los estertores del franquismo, en 1974, España ya intenta desvincularse del Sáhara y propone que se celebre un referéndum de autodeterminación entre los habitantes, algo que amenazaba los planes de anexión de Marruecos. Por ello, en octubre de 1975, el rey Hassan II de Marruecos, padre de Mohamed VI, comienza a hostigar militarmente al Frente Polisario y, finalmente, aprovechando la convulsión que vivía España por la muerte del dictador, el 6 de noviembre de 1975 organiza la famosa Marcha Verde, el envío de 350.000 civiles a ocupar el Sáhara.
España se desentiende, lo que supone, sin contar con los saharauis, ceder el control de su colonia a Marruecos y Mauritania, los dos países que se disputan la región. Miles de ellos se exilian en campamentos de refugiados en la ciudad argelina de Tinduf, el único país que les apoya. El Frente Polisario fundó en 1976 la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), y entra en guerra con Mauritania y con Marruecos. En 1979 firma la paz con Mauritania. En cambio Marruecos sigue acosando militarmente a los saharauis y entre 1981 y 1987, construye una serie de ocho muros en el desierto, con una longitud de más de 2700 km, sembrado con millones de minas, con el objetivo de cortarle el territorio en dos al Polisario e impedirles la movilidad.

La palabra 'Polisario' en el Sáhara Occidental (archivo) - Sputnik Mundo, 1920, 23.11.2020

Internacional

¿Estallará una guerra entre Marruecos y el Frente Polisario?

Ante la promesa en 1991 de la comunidad internacional de convocar un referéndum sobre el destino del Sáhara, y especialmente de la ONU, que crea la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso), los guerrilleros firman un alto el fuego con Marruecos.
Desde entonces, la ONU y la comunidad internacional ha ido dando largas y burlando su compromiso con el pueblo saharaui, argumentando problemas con la elaboración del censo, aceptando los impedimentos de Marruecos. Por ello, y tras unas violaciones del alto el fuego por el ejército marroquí, el 14 de noviembre de 2020 el Frente Polisario emite un comunicado donde anuncian el fin del compromiso con el alto el fuego firmado entre el Frente Polisario y el Reino de Marruecos en 1991 y da 12 horas a la Minurso para que abandone los territorios del Sáhara Occidental por su demostrada incapacidad para solucionar el conflicto. Desde entonces los enfrentamientos se han sucedido a lo largo del muro creado por Marruecos para dividir el Sáhara. El muro está vigilado por el ejército marroquí. Tiene trincheras, alambradas de espinos y una extensa franja sembrada de minas antipersona y anticarro. Se calcula que existen entre 7 y 10 millones de artefactos explosivos, muchos de ellos de fabricación española. Marruecos no ha firmado el tratado internacional contra esas minas.

Trump y Marruecos

Como señalábamos al principio, Marruecos ha reconocido que el último conflicto con España es una nueva embestida para presionar a España por su no cooperación en sus intenciones de anexionarse el Sáhara. Uno de los motivos que han llevado al rey de Marruecos a esta ofensiva es que se encuentra crecido tras el apoyo mostrado por el entonces presidente estadounidense Donald Trump en el mes de diciembre, cuando a golpe de tuit reconocía la soberanía marroquí sobre el Sáhara a cambio de la decisión de Marruecos de establecer relaciones diplomáticas con Israel. («Today, I signed a proclamation recognizing Moroccan sovereignty over the Western Sahara. Morocco’s serious, credible, and realistic autonomy proposal is the ONLY basis for a just and lasting solution for enduring peace and prosperity!», señalaba el tuit de Trump el 10 de diciembre, ya no disponible por estar suspendida su cuenta de Twitter).

La gente con las banderas de Marrocco - Sputnik Mundo, 1920, 22.12.2020

Internacional

Marruecos y el Sáhara, escenario de la guerra EEUU-Irán

Pero la decisión de Trump, por mucho que también siga siendo apoyada ahora por Biden, no se ajusta a la legalidad internacional. Ningún Estado del mundo reconoce que el Sáhara forme parte de Marruecos. La legislación internacional es clara al respecto: Sáhara es uno de los 17 territorios no autónomos («territorios cuyos pueblos no hayan alcanzado todavía la plenitud del gobierno propio»), que se encuentran bajo supervisión del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, con el fin de terminar el colonialismo. Fue introducido en la lista de los territorios no autónomos el 15 de diciembre de 1960 a través de la resolución 1542 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, cuando todavía era una provincia española. Los servicios jurídicos del Consejo de Seguridad de la ONU emitieron un informe el 12 de febrero de 2002 donde volvieron a recordar que:
«El 14 de noviembre de 1975, concluyó en Madrid una Declaración de Principios sobre el Sáhara Occidental entre España, Marruecos y Mauritania (‘el Acuerdo de Madrid’), por la que los poderes y responsabilidades de España, como Potencia administradora del Territorio, se transfirieron a una administración tripartita temporal. El Acuerdo de Madrid no transfirió la soberanía sobre el territorio ni confirió a ninguno de los signatarios la condición de potencia administradora, condición que España por sí sola no podría haber transferido unilateralmente. El traspaso de la autoridad administrativa sobre el Territorio a Marruecos y Mauritania en 1975 no afectó a la condición internacional del Sáhara Occidental como Territorio no autónomo».

España como potencia administradora

Ya un auto de 2014 de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional española declaraba que «España sigue siendo la potencia administradora del territorio, y como tal, hasta que finalice el periodo de la descolonización, tiene las obligaciones recogidas en los artículos 73 y 74 de la Carta de Naciones Unidas, entre ellas dar protección, incluso jurisdiccional, a sus ciudadanos contra todo abuso, para lo cual debe extender su jurisdicción territorial».
La ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya, desde el pronunciamiento de Trump del pasado año, no ha modificado su postura, negándose a reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y asegurando que el contencioso se ha de resolver en el campo multilateral de Naciones Unidas.

Bandera saharahui - Sputnik Mundo, 1920, 14.11.2020

España

Nuevas tensiones de un conflicto de 45 años: la responsabilidad española en el Sahara Occidental

Marruecos, como ha reconocido, ha aprovechado la asistencia humanitaria al líder del Polisario Brahim Ghali, atendido por COVID en España, para volver utilizar a sus ciudadanos como munición desechable al servicio de las ambiciones del rey marroquí. Envió el pasado mayo a emigrantes subsaharianos que se encontraban en Marruecos y a niños engañados en autobuses a Ceuta, sin conocimiento de sus padres. Incluso ahora está impidiendo que las jornaleras de su país que se encontraban en España en la campaña de recogida de la frase puedan volver a Marruecos y deban permanecer en la península sin trabajo ni residencia sobreviviendo con el apoyo de la sociedad y de algunos contratistas que las han seguido manteniendo alojadas. Todo ello para presionar a España y a la UE con el chantaje de una crisis migratoria, sabiendo lo rentable que esas crisis son para los países periféricos de Europa, véase los ingresos que logra Turquía por los servicios prestados de contención.

Abandono de España y de la ONU

Todo esto no quiere decir que el manejo de la cuestión saharaui haya sido correcta por los sucesivos gobiernos españoles. Si la monarquía marroquí ejerce todo su chantaje y violación de la legalidad internacional, la monarquía española ha mostrado una grave irresponsabilidad desentendiéndose del futuro de un territorio que un día fue español y que, por tanto, debería haber garantizado un proceso de descolonización respetuoso y soberano para con esos ciudadanos. Sin embargo, el desinterés de los todos los gobiernos españoles por resolver esa situación ha dejado a los saharauis a merced de las ambiciones expansionistas de una monarquía dictatorial que no duda en provocar todo el daño que pueda (represión, persecución y acciones militares) a quienes se resisten a la anexión. Un detalle que se olvida con frecuencia es que los ciudadanos saharauis de más edad tienen en su poder documentos de identidad españoles emitidos anteriormente a noviembre de 1975, incluso cartillas de cotización de la Seguridad o documentos de filiación al ejército español. Imaginen que un día España decida que las Islas Canarias ya no son españolas y deja abandonados a los españoles que viven en ellas.

Llegada masiva de migrantes a Ceuta, España - Sputnik Mundo, 1920, 26.05.2021

España

¿Qué subyace tras la crisis diplomática abierta entre Marruecos y España?

Pero también las Naciones Unidas tienen una gran responsabilidad en este eterno conflicto, han pasado treinta años desde que les prometiera un referéndum a los saharauis y nada se ha movido, treinta años en los que ese pueblo, en torno a medio millón de personas, está malviviendo de la mendicidad internacional en campos de refugiados en el desierto divididos entre territorio argelino, territorio ocupado por Marruecos y territorio bajo control del Polisario.

La embajadora de Marruecos advierte a España tras la llegada masiva de migrantes: «Hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir»

Alrededor de 6.000 personas han cruzado la frontera hasta Ceuta al encontrarse sin vigilancia del lado marroquí, después de que las autoridades de ese país mostraran su enfado porque España acogiera por razones humanitarias al líder del Frente Polisario.

Ciudadanos marroquís ingresando en territorio español. Ceuta, 18 de mayo de 2021.

La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, ha asegurado que en las relaciones entre países «hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir» y que hay «actitudes que no se pueden aceptar», en una referencia no explícita a la decisión de España de prestar atención humanitaria al líder del Frente Polisario.

Las afirmaciones de Benyaich se han producido después de que en las últimas 24 horas más de 6.000 inmigrantes irregulares, la gran mayoría ciudadanos marroquís, hayan traspasado la frontera entre Marruecos y la ciudad autónoma española de Ceuta. Las autoridades marroquíes han retirado la vigilancia policial de su lado de la frontera y se han estado produciendo ingresos en territorio español de hasta 500 personas cada hora.

Benyaich ha hecho estas declaraciones a Europa Press antes de ser llamada a consultas de forma urgente por la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. La embajadora ha calificado de «inusual» la rapidez con la que ha sido convocada por la titular de Exteriores y ha apuntado que no descarta que su Gobierno la llame a consultas en las próximas horas.

Conflicto por el Sáhara Occidental

La crisis diplomática entre Marruecos y España se inició hace tres semanas, cuando se hizo público que el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, de 72 años, llevaba una semana ingresado en un hospital español para ser tratado de cáncer y coronavirus. Esta acogida humanitaria no fue comunicada por España y Marruecos mostró su descontento. Ahora, las palabras de la embajadora hacen presumir que la apertura de la frontera podría tratarse de una represalia.

Marruecos mantiene un conflicto latente desde hace décadas con el Frente Polisario, un movimiento que reclama la independencia del Sáhara Occidental. Este territorio fue ocupado por Marruecos de forma ilegal, según la ONU, tras la retirada de España en 1975. De hecho, el alto el fuego que mantenían ambas partes desde 1991 se dio por roto el pasado noviembre, cuando comenzaron de nuevo las hostilidades.

 

El enemigo del pueblo

Las descalificaciones, amenazas e insultos que hemos escuchado y leído desde la aparición fulgurante de Iglesias en la escena política no encuentra parangón con ninguna otra persona que haya desarrollado su militancia y actividad

Pablo Iglesias, sobre las caceroladas frente a su casa: «El problema es que se sabe por dónde empieza, pero no por dónde acaba»

El exlíder de Unidas Podemos Pablo Iglesias. EFE/Kiko Huesca/Archivo

La inmortal obra del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, El enemigo del pueblo, narra las reacciones de un pueblo ante la denuncia de una situación anómala que alteraba la normalidad estatuida y los intereses de los poderosos. Su protagonista, el doctor Stockmann, tuvo el valor de denunciar que las aguas del balneario del pueblo, su principal fuente de ingresos, estaban corrompidas y eran un peligro para la salud. Era necesario sanearlas y para ello se necesitaba el esfuerzo económico de los conciudadanos y sacrificar los beneficios que proporcionaba su explotación. El alcalde le dice que era una locura, explicándole las consecuencias que sufrirían los pequeños burgueses, ya que deberían pagar más impuestos. El Dr. Stockmann decide convocar una asamblea para comprobar lo que sus ciudadanos pensaban sobre la cuestión.

Las fuerzas sociales del pueblo, a pesar de las evidencias, tratan de ocultarlo y el Doctor Stockmann se queda solo en su denuncia, pues la verdad resulta incómoda para mucha gente. La mayoría rechaza la propuesta y considera al Doctor como un enemigo del pueblo. Desanimado por el resultado del debate, lo comenta con su esposa, que sentencia certeramente: «¿Qué importa que tengas la razón si no tienes el poder?». Todos los analistas que se han acercado a su texto la consideran como una obra inmortal sobre la corrupción del poder y la manipulación de los medios informativos al servicio de ese mismo poder. El Dr. Stockmann, me imagino que completamente desolado, exclama: «He descubierto que las raíces de nuestra vida moral están completamente podridas, que la base de nuestra sociedad está corrompida por la mentira.»

Salvando algunas distancias, la pieza del dramaturgo noruego me traslada a la realidad vivida por uno de nuestros políticos durante un tiempo interminable. Pablo Iglesias ha cerrado su ciclo político, renunciando primero a la Vicepresidencia del Gobierno de coalición, postulándose como cabeza de lista de su partido Unidas Podemos a las recientes elecciones a la Asamblea de la Comunidad de Madrid. La derrota, sin paliativos, de la izquierda no obedece a la campaña mediática contra su persona, pero las descalificaciones, amenazas e insultos que hemos escuchado y leído desde su aparición fulgurante en la escena política no encuentra parangón con ninguna otra persona que haya desarrollado su militancia y actividad en el espacio político. Si no se reflexiona sobre las dimensiones de lo sucedido y se hace una crítica profunda sobre la insólita agresividad desatada, desde todos los sectores, contra un adversario político, corremos el riesgo de romper la esencia de la democracia convirtiéndola en una batalla tribal impropia de una democracia europea que algunos se empeñan en calificar como modélica.

Debido a mis muchos años he tenido la oportunidad de vivir, durante la dictadura, la feroz descalificación de cualquier movimiento opositor, utilizando los Ministerios de Prensa y Propaganda, tan esenciales para el mantenimiento de los regímenes fascistas. Disponía de algunas brillantes y aceradas plumas, como Mariano Daranas y Joaquín Arraras, que centraban sus obsesiones en el comunismo totalitario. Rebuscando en mi memoria me parece que todas aquellas diatribas, henchidas de fervor patriótico, eran unos juegos florales comparándolas con lo que se ha dicho y se ha escrito sobre Pablo Iglesias.

Ante la incapacidad dialéctica para rebatir muchos de sus propuestas políticas, sustituían de forma burda y pueblerina la réplica por el insulto y los motes. No veo, en Inglaterra, a ningún antagonista político de Boris Jonhson sustituyendo sus argumentos por caricaturizar su aspecto físico limitándose a llamarle «el Pelambreras». A Pablo Iglesias no se le rebate, basta con llamarle «El coletas» e incluso, de forma miserable, «rata y mala persona».

Creo que ninguna persona de la política contemporánea ha sido más salvajemente denostada con toda clase de improperios e insultos y acusaciones de corrupción, odio y machismo. Es posible que muchas de sus afirmaciones pudieran resultar hirientes, pero ello no justifica la reacción tan desproporcionada y tan alejada de la dialéctica política. Las burdas patrañas y los montajes afinadamente orquestados han sido reiteradamente reproducidos en los medios de comunicación hasta convertirse en un mantra que tapaba la incapacidad dialéctica de los «psicofantes», expresión empleada en la Grecia clásica para los individuos despreciables, carentes de moralidad que, con el pretexto de defender la seguridad pública y movidos exclusivamente por intereses espurios, buscaban apartar a algunas personas de la vida pública. Demóstenes los califico como «perros del pueblo».

Hay que reconocer que la maquinaria ha funcionado a la perfección. Se ha retransmitido esta imagen a muchos sectores de la población, increíblemente también a los que sufren las consecuencias de los recorte y la insolidaridad de los que manejan las riendas del actual sistema, llamado neoliberal pero que no es más que una forma de explotación de los intereses económicos de las grandes corporaciones y empresas que solo buscan engrosar el suculento pastel económico que genera el modelo económico que han conseguido imponer. Evaden los impuestos que les corresponden para que la inmensa mayoría de los ciudadanos puedan disfrutar una sanidad pública universal y de una escuela pública, que difunda los valores ciudadanos, respetando la libertad ideológica y de conciencia, de un sistema de pensiones que permitan subsistir a las generaciones que han trabajado por el país y una especial atención a los dependientes que por sus minusvalías físicas y psíquicas o simplemente por el efecto de la edad, necesitan de una cobertura generosa y solidaria.

Según René Girard, los grupos tienden a establecer rituales donde se identifica a un culpable, como el chivo expiatorio, que sirve para que la comunidad expíe sus culpas, renueve sus votos, estreche sus vínculos y consolide su narrativa. Sin esta «solución» la comunidad podría acabar autodestruyéndose por las continuas rencillas y odios. Y por esta razón, el sacrificio de un chivo expiatorio termina siendo un proceso periódico, que restablece el orden hasta la nueva crisis y el nuevo sacrificio.

El concepto de chivo expiatorio ganó predicamento y se ha utilizado ampliamente en sociología. Se busca la depuración, expulsión o señalamiento de un miembro de la comunidad, visto como diferente o peligroso. O aceptas nuestras reglas y te sometes o eres expulsado. Lo hemos visto en multitud de situaciones sociopolíticas. En los tiempos que estamos viviendo sirve para señalar y expulsar a los que rompen la corrección política. Con el sacrificio de un chivo expiatorio o incluso de seres humanos, los pueblos primitivos pretendían ahuyentar los malos augurios y los maleficios que encarnaban en una persona que, una vez sacrificado, acabarían los males que asolaban a sus pueblos.

El paroxismo ha llegado a cotas preocupantes para el futuro de nuestro país como una normalidad democrática. Le niegan hasta su derecho de vivir en paz en su domicilio con su familia, le conminan a que abandone España camino del destierro y le advierten de que no ose colocarse en un trabajo desde el que pueda ser más efectivo que en el de la política. Los seguidores de Joseph Raymond McCarthy han tomado las riendas, aviso a navegantes, el macartismo ha reaparecido. Ya  lo avisó Bertold Brecht, irán a por quien pretenda seguir sus pasos.

Décimo aniversario del 15-M en España, el grito colectivo que inundó las plazas de indignados

CC BY 2.0 / Julio Albarrán / La Puerta del Sol el 17 de mayo de 2011 poco antes de las 22h
El movimiento ciudadano que clamó contra la clase política en distintos puntos del mapa conmemora esta fecha en medio de una pandemia, con unas elecciones recientes y con una red afianzada de grupos sociales.
Vicente Verdú coincidía con su homólogo polaco Zygmunt Bauman a la hora de calificar al Movimiento 15-M. El sociólogo lo definía como algo «emocional», sin líderes y con una línea transversal de pensamiento. Bajo esos parámetros, a grandes rasgos, miles de personas se juntaron en las plazas de diferentes ciudades españolas hace 10 años. Protestaban contra los gobernantes y contra los poderes fácticos. Entes que, ante un paro por las nubes, una mochila llena de impagos o la previsión de una generación perdida, no solo esquivaban su responsabilidad sino que acusaban al resto de «vivir por encima de sus posibilidades».

«No nos representan» fue el grito de guerra más coreado. Jóvenes, adultos y hasta los yayos acudieron a esa llamada de indignación. Comenzó en la Puerta del Sol de Madrid un 15 de mayo. La protesta de varios colectivos se sofocó a la fuerza y el efecto rebote llegó en forma de acampada multitudinaria. Este kilómetro cero de España se convirtió en una manifestación permanente. Y en una urbe con dependencias cubiertas por toldos, como un zoco oriental. «No hay pan para tanto chorizo» o «nuestros sueños no caben en vuestras urnas» pasaron a engrosar el refranero nacional y a ser la alternativa poética de unas cifras de susto.

Placa en la Puerta del Sol de Madrid instalada en conmemoración al Movimiento 15-M © Europa Press

El país arrastraba el desplome del ladrillo. La crisis de 2008, que se inició con las hipotecas subprime y se propagó hasta pinchar esa burbuja inmobiliaria que llevaba una década hinchándose, cada vez hacía más estragos. El paro crecía por encima del 20% (en 2011 fue del 22,6% de media anual) y la juventud se veía «sin casa, sin curro, sin pensión» y «sin miedo». Ese aviso, de hecho, fue el prólogo: a lo largo del primer trimestre del año se sucedieron protestas de aquellos que, como escribía Ramón Muñoz en el libro España, destino tercer mundo, iban a vivir «mejor que sus abuelos, pero peor que sus padres».

Un mero acto de rebeldía que terminó prendiendo una llama de creatividad y activismo. El lugar ya era un poblado con comités y asambleas casi ininterrumpidas. Las ondulaciones al aire con las manos como afirmación o aplauso silencioso dieron un ambiente de compromiso y jolgorio. Las pancartas se instalaron en las marquesinas, los anuncios publicitarios o los andenes de metro. «Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir», decía uno. «Me gustas, democracia, pero estás como ausente», cavilaba otro, en homenaje al poeta Pablo Neruda.
Madrid era un hervidero y emanaba sucursales en Barcelona, Valencia y las principales plazas de la geografía nacional. Incluso en el extranjero, entre esos expatriados que aclaraban su viaje con este lema: «No nos vamos, nos echan». Pero poco a poco se fue diseminando. Del centro pasó a las periferias. De los barrios, con asambleas más domésticas, a las marchas indignadas. El aniversario de 2012 fue un déjà vu fugaz y latiente. Pero, a medida que perdía fuelle y la economía ahogaba, se trasladó a mareas de colores que defendían la educación o la sanidad: el Partido Popular se había instalado en la Moncloa con mayoría absoluta y los recortes que dictaba la famosa austeridad esquilmaban los servicios públicos.

Perdidas la esperanza y los contratos estables, la gente volvió a su parcela de actuación. A buscarse la vida, a protestar con su gremio o a salir de un estado que rescataba bancos, dejaba sin pagar a proveedores y vendía inmuebles enteros a fondos buitre. Los que repetían eso de “no somos antisistema, el sistema es antinosotros” tenían razón: ni negociaciones en las expulsiones de viviendas, ni reformas laborales ventajosas para el empleado ni logros en materia de libertad de expresión.
Llega, no obstante, un hálito de esperanza. En 2014, un grupo político llamado Podemos alcanza el parlamento europeo con cinco eurodiputados. Su estructura en círculos y las embestidas verbales contra «la casta» devuelven la ilusión a parte de la ciudadanía, que les señala como primera fuerza de intención de voto. El devenir cabalga entre nuevas elecciones, subidas y bajadas de escaños, abandonos y, resumiendo, un batacazo el pasado 4 de mayo: con varias facciones divididas, algunos cargos en el Gobierno y una estructura ya dentro de los márgenes institucionales, el líder de la formación, Pablo Iglesias, dimite.

Revolución con corazón! - Sputnik Mundo, 1920, 15.05.2015

Internacional

El 15-M fue vital para el cambio político en España, cree experto

Y entonces, a pocos días del décimo aniversario, surgen nuevas incógnitas. ¿Quién se hará cargo del partido? ¿Ha supuesto un cambio en el panorama político español? ¿Es el resultado en la Comunidad de Madrid un aviso del retorno al bipartidismo? La retrospectiva del 15-M se nutre de estos y algunos más. Sobre todo, una cuestión principal: ¿Qué fue y cómo ha envejecido? Algunos de los participantes más visibles, como Rita Maestre o Pablo Padilla, miembros actuales de Más Madrid, han declinado a Sputnik hacer más declaraciones.
Alegan que hay más gente que todavía no ha dicho nada y también lo conoce. El filósofo Ernesto Castro, que acaba de publicar Memorias y libelos del 15M en la editorial Arpa, también prefiere no aparecer. En el volumen cuenta anécdotas en primera persona sobre aquellos momentos y afirma que «ninguna obra puede agotar el tema de los indignados, igual que ninguna voz puede monopolizar una asamblea. Tiene que ser el conjunto de obras y voces lo que recomponga el rostro proteico y contradictorio del 15-M».
Daniel Bernabé, periodista y autor del libro La distancia del presente (Akal), escribe que «las expresiones de protesta no son hijas del instante en que se dan, sino de su época inmediata anterior» y que «en este sentido, el 15-M pudo ser el inicio de muchas cosas, pero sobre todo fue la cúspide de una década, la de los despreocupados diez primeros años de siglo». «Si algo se dirimió aquellos días fue la transformación de los modos de la protesta, un ajuste de cuentas con lo existente, desde las estructuras políticas, a izquierda y derecha, hasta las formas de representación de la institucionalidad», arguye.

«Hablar del 15M cuando aquel suceso tiene una placa conmemorativa en la Puerta del Sol es algo parecido a intentar contar los inicios de una religión a sus primeros fieles: una tarea inútil. Quien es parte del credo, por convicción o interés, ya ha asentado en su imaginario la mitología, quien es hostil a la nueva creencia, lo mismo», añade Bernabé.

Tiene, cierto, una placa en la Puerta del Sol en la que se lee «Dormíamos, despertamos», como imprimieron tantos participantes en la acampada. La inauguró Manuela Carmena, anterior alcaldesa de la ciudad, como gesto a esa agitación social «espontánea», tal y como la define Julia Ramírez-Blanco. La profesora en el Departamento de Historia del Arte en la Universidad de Barcelona acaba de publicar el ensayo 15-M: El tiempo de las plazas y ve complejo resumir en pocas palabras el movimiento: «Puede ser una noche o una historia».
Cartel en la Puerta del Sol de Madrid durante las protestas de los indignados, en 2011 - Sputnik Mundo, 1920, 12.05.2021
Cartel en la Puerta del Sol de Madrid durante las protestas de los indignados, en 2011
«Surge de improviso, pero tiene algo de tradición con la Primavera Árabe, que se traslada a occidente y salta a Nueva York con el Occupy Wall Street«, explica a Sputnik. Para Ramírez-Blanco, su legado impregna desde el lenguaje hasta el Congreso. «Se renovó la clase política, se universalizó el activismo y se enfrentó la crisis de otra forma», justifica, aclarando que «se le pide demasiado» al 15-M y que se ha creado un discurso binario de sacralización o repudia.

«La emociones pasaron de ser individuales a colectivas. Y era tan trasversal que no se concretaba nada, pero era maravilloso que concentrara a tanta gente», concede Ramírez-Blanco.

La palabra que más se suele repetir es la de «espíritu”. Diez años después, del 15-M queda su halo. También algunos hechos: «Sin el 15-M no habría habido el 8-M de 2018 (la multitudinaria celebración del Día de la Mujer)», coinciden Jarri y Juanfran, que son parte de otra consecuencia física de aquel episodio: Ágora Sol Radio. Los dos empezaron en la acampada, ayudando en la cocina o en las tareas de comunicación con esta estación independiente.
Ahora, con 42 y 45 años, mantienen la emisora en un local autogestionado de Madrid. La parrilla se llena de debates, humor o entrevistas. Y ellos, compaginándola con otros trabajos de asalariados, creen que el 15-M fue «la chispa». «Era cínico y me dio la ilusión», confiesa Juanfran, que detalla cómo los movimientos sociales habían decaído tras los noventa y volvieron a alumbrase en Sol. «Me reenganché. Y mucha gente empezó ahí», apunta, ratificando que sin ese peldaño no se habrían desarrollado plataformas como la de 15-M Pa Rato, que impulsó la denuncia por las acciones preferentes de Bankia y las famosas Tarjetas Black.
«Me cambió, literalmente, la vida», sostiene Jarri, al que echaron después de un trabajo, de un piso de protección oficial y rompió una relación sentimental. «En un año estuve buscándome la vida y desde entonces sé que me la puedo ganar sin un contrato. Y no me importa exigir más derechos o dar mi punto de vista», cavila frente a uno de los micrófonos del estudio en conversación con Sputnik. Ambos ven que su terreno de acción transita por otro canal diferente al oficial y recelan de los partidos que quisieron apropiarse de la herencia.
Juanfran y Jarri, participantes del 15-M y miembros de Ágora Sol Radio - Sputnik Mundo, 1920, 13.05.2021
Juanfran y Jarri, participantes del 15-M y miembros de Ágora Sol Radio
Los grupos asamblearios, creen Jarri y Juanfran, están en otro nivel. Señalan y despiertan conciencia. Los partidos se internan en una maquinaria que excluye a estas agrupaciones. «Se ha visto con la pandemia, que quienes han tomado el mando de los servicios sociales han sido colectivos de barrio, que han creado apoyos legales o bancos de alimentos«, sentencian.
Jon Aguirre, uno de los portavoces de Democracia Real Ya, ve muy complicado referirse al 15-M como solo un acontecimiento. «Integra más cosas: momento histórico, teoría política, filosofía y también movimiento. Incluso un espíritu ciudadano de hacer nuestro mundo algo mejor«, expresa a Spuntik. Aguirre —que vive ahora en San Sebastián y forma parte de Paisaje Transversal, un estudio de arquitectura y urbanismo participativo— considera que en algunos aspectos estamos como entonces o peor, pero que en otros se ha avanzado: «Muchas protestas desembocaron por aquella organización».

«Comparar la política institucional con la ciudadanía es un error de base muy fuerte. Lo importante es entender, como era una de las reclamaciones del 15-M, que la ciudadanía es capaz de marcar historia. Lo otro es política», reflexiona, crítico con Podemos y con esa costumbre de asociarlo al 15-M.

«Participaron miles de personas y partidos políticos. No se puede equiparar, por justicia con los que participaron. Es un reduccionismo y está muy alejado de la realidad«, indica Aguirre, al que le interesa «la política de lo ciudadano»: «es la base y tiene que seguir vigente, reivindicándose como una herramienta de transformación social».
Salida del metro de la Puerta del Sol durante las protestas del 15-M en 2011 - Sputnik Mundo, 1920, 12.05.2021
Salida del metro de la Puerta del Sol durante las protestas del 15-M en 2011
Herramienta que ya ha servido para ciertos avances, como la recién firmada Ley rider o la moratoria de desahucios durante la epidemia, y que tendrán que engrasarse en un futuro con nuevos desafíos laborales o climáticos. Habrá quien lo tenga olvidado o quien, como la escritora Elisabeth Duval, mantenga a flote a pesar de su corta edad: «Yo lo recuerdo perfectamente, porque soy consciente de que nadie se acuerda, y de que todos seremos capaces de inventarnos nuestra propia historia».
«Las épocas más bellas son aquellas en las que el mundo da vueltas para estarse quieto. Gracias a entonces tenemos un presente que hoy no nos basta», reflexiona Duval desde una columna de El País, contradiciendo a Verdú y al escepticismo que manifestaba en el libro La hoguera del capital, de 2012: «La gran diferencia respecto al Movimiento de Mayo del 68, con el que se ha comparado l 15-M, es que allí no faltaban ideas ni pensamientos. Ni alternativas ni lindas teorías. Si bien la emoción es apta para destruir, resulta especialmente inepta para construir nada».

Senador: EEUU es cómplice de la espiral de violencia israelí

El senador demócrata por el estado de Connecticut Chris Murphy. (Foto: MEI@75)

Un senador demócrata culpa a EE.UU. de la espiral de violencia desatada en los territorios ocupados debido a la continua agresión israelí contra los palestinos.

Durante una conferencia virtual, el senador demócrata por el estado de Connecticut, Chris Murphy, pidió el jueves a ambas partes un alto el fuego de carácter permanente en los territorios palestinos ocupados por el régimen de Israel.

La chispa de esta escalada de tensión se enraíza en el destierro de los palestinos, y la campaña [del todavía premier israelí, Benjamín Netanyahu] hace que sea prácticamente imposible crear un estado para los palestinos en el futuro”, señaló.

Murphy apuntó a EE.UU. y dijo que el país norteamericano tampoco se libra de su responsabilidad por la vertiginosa escalada de violencia en los últimos tiempos, pues ha alentado y permitido día tras día a las autoridades israelíes cometer de manera impune agresiones sistemáticas contra la población palestina de la Cisjordania ocupada y la Franja de Gaza.

“Estados Unidos ha jugado un papel en el aumento de estas recientes tensiones, [el expresidente Donald] Trump influyó negativamente en el papel de EE.UU. como mediador para solventar el conflicto israelí-palestino, lo que provocó que ambas partes se distanciaran cada vez más”, manifestó el senador.

“Ahora los esfuerzos deben centrarse en el cese de los enfrentamientos”, agregó, para luego precisar que, para que esto ocurra, es necesario que los grupos de la Resistencia palestina en Gaza detengan sus ataques de represalia contra objetivos en los territorios ocupados, siempre y cuando las fuerzas israelíes pongan fin a sus ataques indiscriminados sobre el enclave gazatí, además de replegarse de sus posiciones en la línea de separación con esta área.

Israel podría tener el suficiente poderío para destruir la Franja de Gaza, pero “asesinar menores no garantizará su seguridad y, por el contrario, alimentará la violencia”, advirtió el político demócrata en Twitter.

En respuesta a la violencia de Israel contra la nación palestina tanto en Al-Quds (Jerusalén) como la Franja de Gaza en las últimas semanas, precisamente durante el mes sagrado de Ramadán (mes de ayuno para los musulmanes), los grupos de Resistencia palestina HAMAS y Yihad Islámica Palestina, entre otros, han lanzado desde el miércoles más de 1050 cohetes contra las ciudades israelíes en los territorios ocupados, mientras el régimen israelí sigue con sus bombardeos indiscriminados al territorio gazatí.

En otra parte de su discurso en línea, Murphy instó a la Administración estadounidense, presidida por Joe Biden, a volver a retomar el papel de EE.UU. como mediador entre los israelíes y los palestinos, anotando que la postura de Washington debe centrase “en una solución de dos Estados”.

Es muy importante que EE.UU y los países de la región alerten al régimen de Israel de las devastadoras consecuencias que enfrentará, si siguiera prolongando las operaciones terrestres de sus fuerzas contra la Franja de Gaza, subrayó, concluyendo que “todos debemos presionar a Israel para detener su ataque terrestre”.

El movimiento Yihad Islámica Palestina advirtió el mismo jueves a Israel de que la batalla terrestre será el camino más corto para asegurar la victoria de la Resistencia. “Los soldados israelíes no tendrán otro destino que la muerte o la captura” en una operación terrestre, afirmó Abu Hamza, portavoz de las Brigadas Al-Quds, rama militar de la Yihad Islámica Palestina.