Por  

Isabel Díaz Ayuso no ha sido nunca precisamente amiga del feminismo. De hecho, suele mostrarse contraria a cualquier política feminista, y en este caso concreto, a la ley de paridad propuesta por el Gobierno.

De paso, ha usado de manera muy frívola la ley trans para criticar la nueva medida. Y eso que cuando estaba en campaña y le venía bien para su proclama por la libertad usaba banderas LGTBI en sus puestos.

Sea como fuere, también ha cambiado de opinión con esta cuestión, ya que tiene la intención de rescatar la propuesta de Vox de derogar la ley trans madrileña. Pero eso es otra cuestión.

Lo que nos atañe en este momento es que la presidenta de la Comunidad de Madrid ha hecho un dos al precio de uno para atacar a cuantas más mejor.

«Si es necesario, pues mañana lo que podemos hacer a través de la autodeterminación de género es irme con mi vicepresidente, que puede ser mi nueva vicepresidenta, con mi consejero de Justicia, que se convertirá en mi nueva consejera. Tendremos a Enriqueta López y a Enriqueta Ossorio, y a lo mejor así gestionamos mejor o solucionamos mejor la vida de los madrileños», ironizaba.

Relacionada: Quique Peinado sobre las dos caras de Ayuso con la ley trans: «Cómo es la vida, eh»

Para Ayuso, todo estaba perfectamente perfecto antes de la ley de paridad, ya que la ve innecesaria a pesar de que tan solo haya habido 61 ministras en la historia de España.

 

 

 

 

 

 

Ayuso se ha llevado un aluvión de críticas por sus palabras, que han sentado como un golpe bajo para muchas personas que viven esa realidad y ven como frivoliza de esa manera con los problemas que tienen que afrontar.