El Área 51 español: Base militar El Doctor (Ciudad Real)

Es el Área 51 español. A 190 kilómetros de Madrid, entre las localidades manchegas de Daimiel, Bolaños y Manzanares se alza El Doctor, una vasta finca sobre la que se asentó una base secreta militar, subterránea, con un entramado laberíntico de pasadizos bajo tierra que albergó búnkeres y una historia con espías nazis de por medio.

En la actualidad está gestionada por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) mientras la Guardia Civil patrulla por la zona para evitar el interés de los curiosos.

Como ocurre con la famosa base secreta estadounidense, a la que la historia ha asociado con la investigación y ocultación de naves extraterrestres, el hermetismo sobre las instalaciones de El Doctor y su cometido es total.

Los vecinos de alrededores han asegurado ver entrar y salir camiones y que no existe cobertura para teléfonos móviles. La base, cuyo acceso al perímetro fue restringido y protegido celosamente por personal militar, estaba compuesta por dos terrenos, ocupaba una superficie total de unas 25 hectáreas y disponía de varios búnkeres subterráneos.

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El hermetismo sobre la base militar de El Doctor es absoluto.

Se llegaron a plantar un centenar de antenas y más de una decena de búnkeres, con varios pisos subterráneos. Había montacargas en el subsuelo para vehículos de gran tamaño, habitaciones blindadas, incluso un quirófano.

Además de túneles bajo tierra que abarcan cientos de metros y unen, por debajo, las dos propiedades, ya que en El Doctor son dos los terrenos que distan el uno del otro en más de tres kilómetros. En uno se localizan los búnkeres, en el otro las antenas.

El Doctor conserva una fascinante historia que conduce al viajero al argumento propio de una novela de espionaje. El fundador de los servicios secretos de la Alemania Federal (BND), Reinhard Gehlen, un ex general nazi reconvertido por la CIA, planeó mudar el BND a España, en concreto a esta base con el beneplácito del Gobierno franquista.

Gehlen había lucido los galones de mayor general de la Wehrmacht alemana durante la Segunda Guerra Mundial y había ocupado el puesto de jefe de contrainteligencia en el Frente Oriental, lo que le permitió en 1945 comerciar con la nutrida información que Hitler había reunido sobre los espías comunistas.

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La finca donde se instala El Doctor está situada cerca de la localidad de Manzanares.

Durante el periodo de la Guerra Fría llegó a la base de El Doctor un grupo de espías alemanes para trabajar en el centro de interpretación más avanzado y seguro de Europa. Este paraje de la Mancha era una de las zonas mejor comunicadas de España. Lo hicieron hasta finales de los años noventa. Y al día captaban una media de 4.000 conversaciones, nada menos.

El plan de convertirlo en el gran oído del servicio secreto alemán se habría hecho real en los años 60, cuando arribaron más de un centenar de especialistas en espionaje y agentes. En los 70 estaba plenamente operativo.

Así lo asegura Michael Fuerbass, cuyo padre Werner Fuerbass trabajó allí de 1976 a 1981. «La finca era para escuchas. Mi padre se ocupaba de las líneas telefónicas de Sudamérica. Era una propiedad del Gobierno alemán con conocimiento del español.

En la misma finca tenían habitaciones. Según me contó, en el primer piso». Dentro había además piscina y bar para que se distrajeran mientras no estaban de guardia. «No estaba permitido llevar a la familia. Vestían como civiles. Los llevaban con furgonetas Volkswagen sin señales», añade.

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A la base de El Doctor se la considera el ‘Area 51’ español.

Poco después, el Gobierno de Estados Unidos consideró más seguro trasladar a territorio norteamericano a Gehlen y los suyos, mujeres e hijos incluidos, en caso de que la situación territorial y política en las dos Alemanias después de la II Guerra Mundial se pudiera volver incontrolada. Gehlen obedeció, pero la base establecida en tierras manchegas nunca fue desmontada. Continuó en marcha.

En la actualidad, El Doctor sigue operativo. Sus funciones han mutado. Hubo un plan, en tiempos de Felipe González, para convertirla en una antena remota para el Mediterráneo. Las antenas que tratan de interceptar conversaciones han ido cambiando de dirección bajo el control del servicio de inteligencia español, el CNI, dependiente del Ministerio de Defensa. Los lugares donde más se dirigen los radares: Al parecer Rusia, Oriente Medio y el Magreb.