Las izquierdas de 11 países se unen para proteger la democracia frente a la amenaza del «golpismo de la ultraderecha»

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero suscriben la ‘Declaración de La Paz’, para «defender la democracia y la justicia social frente a la ultraderecha», junto a los presidentes de Argentina y Bolivia y líderes como Dilma Rousseff, Evo Morales, Rafael Correa o Alexis Tsipras, entre otros.

Reunión entre Pablo Iglesias y José Luis Rodríguez Zapatero
Pablo Iglesias y José Luis Rodríguez Zapatero don dos de los firmantes de la ‘Declaración de La Paz’. DANI GAGO.

ALEXIS ROMERO

La izquierda ha dado este domingo un paso adelante en su compromiso para proteger la democracia y los derechos humanos frente a la «principal amenaza a a la paz social en el siglo XXI: el golpismo de la ultraderecha«. 14 líderes de la izquierda de 11 países distintos han suscrito la Declaración de la Paz, un manifiesto que alerta de las consecuencias del crecimiento y desarrollo de la extrema derecha y sus estrategias de «mentira y difamación sistemática de los adversarios».

Evo Morales (expresidente de Bolivia) y Luis Arce (presidente electo de Bolivia), Alberto Fernández (presidente de Argentina), Pablo Iglesias (vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030 de España), José Luis Rodríguez Zapatero (expresidente), Dilma Rousseff (expresidenta de Brasil), Rafael Correa (expresidente de Ecuador) y Andrés Arauz (candidato a la Presidencia de Ecuador), Alexis Tsipras (expresidente de Grecia), Daniel Jadue (candidato a la Presidencia de Chile), Gustavo Petro (candidato a la Presidencia de Colombia), Verónica Mendoza (candidata a la Presidencia de Perú), Jean Luc Melenchon (Lider de Francia Insumisa) y Caterina Martins (líder del Bloco de Esquerda portugués) son los firmantes de este manifiesto.

La iniciativa que ha dado lugar al texto ha venido por parte de Luis Arce, Alberto Fernández y Pablo Iglesias. Los mandatarios que suscriben el manifiesto han coincidido este domingo en La Paz, en el acto de toma de posesión de Arce como presidente de Bolivia, «país que se ha convertido en referencia internacional de la respuesta ciudadana al golpismo».

«La crisis vinculada a la grave pandemia que golpea a la humanidad ha puesto en evidencia las principales debilidades de nuestras formas de organización social: la fragilidad de los sistemas de salud y de los servicios públicos; la erosión, resultado de años de neoliberalismo, de los mecanismos de protección social con los que cuentan los Estados; la insostenibilidad social, económica y ecológica de los modelos dominantes de extracción para exclusivo beneficio empresarial; y, con una intensidad especialmente preocupante, los peligros a los que se enfrentan los sistemas democráticos en todo el mundo», comienza el manifiesto.

En este contexto, el manifiesto alerta de que «hoy la democracia está amenazada y basta con analizar los acontecimientos políticos de los últimos meses en Bolivia, país anfitrión de esta Declaración, para constatar que la principal amenaza a la democracia y la paz social en el siglo XXI es el golpismo de la ultraderecha».

«Una ultraderecha que se expande a nivel global, que propaga la mentira y la difamación sistemática de los adversarios como instrumentos políticos, apelando a la persecución y la violencia política en distintos países. Promueve desestabilizaciones y formas antidemocráticas de acceso al poder», reza el texto, que también advierte de que «esta acción antidemocrática se potencia allí donde encuentra poderes comunicacionales a su servicio, que acumulando un inmenso poder de influencia, pretenden manipular y tutelar las democracias en defensa de sus intereses políticos y económicos».

Frente a la ultraderecha, «los firmantes de esta Declaración, gobernantes, expresidentes y líderes progresistas en nuestros respectivos países de Iberoamérica y Europa, afirmamos nuestro compromiso histórico de trabajar conjuntamente por la defensa de la democracia, la paz, los derechos humanos y la justicia social frente a la amenaza que representa el golpismo de la ultraderecha», concluye el manifiesto.

Declaración de La Paz

En defensa de la democracia

La crisis vinculada a la grave pandemia que golpea a la humanidad ha puesto en evidencia las principales debilidades de nuestras formas de organización social: la fragilidad de los sistemas de salud y de los servicios públicos; la erosión, resultado de años de neoliberalismo, de los mecanismos de protección social con los que cuentan los Estados; la insostenibilidad social, económica y ecológica de los modelos dominantes de extracción para exclusivo beneficio empresarial; y, con una intensidad especialmente preocupante, los peligros a los que se enfrentan los sistemas democráticos en todo el mundo.

Hoy la democracia está amenazada y basta con analizar los acontecimientos políticos de los últimos meses en Bolivia, país anfitrión de esta Declaración, para constatar que la principal amenaza a la democracia y la paz social en el siglo XXI es el golpismo de la ultraderecha.

Una ultraderecha que se expande a nivel global, que propaga la mentira y la difamación sistemática de los adversarios como instrumentos políticos, apelando a la persecución y la violencia política en distintos países. Promueve desestabilizaciones y formas antidemocráticas de acceso al poder.

Esta acción antidemocrática se potencia allí donde encuentra poderes comunicacionales a su servicio, que acumulando un inmenso poder de influencia, pretenden manipular y tutelar las democracias en defensa de sus intereses políticos y económicos.

Reunidos en La Paz con motivo de la toma de posesión de Luis Arce como presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, país que se ha convertido en referencia internacional de la respuesta ciudadana al golpismo, los firmantes de esta Declaración, gobernantes, expresidentes y líderes progresistas en nuestros respectivos países de Iberoamérica y Europa, afirmamos nuestro compromiso histórico de trabajar conjuntamente por la defensa de la democracia, la paz, los derechos humanos y la justicia social frente a la amenaza que representa el golpismo de la ultraderecha.

La Paz, 8 de noviembre de 2020

– Bolivia: Evo Morales (ex presidente) y Luis Arce (presidente electo)

– Argentina: Alberto Fernández (actual presidente)

– España: José Luis Rodríguez Zapatero (ex presidente) y Pablo Iglesias (actual vicepresidente)

– Brasil: Dilma Rousseff (ex presidenta)

– Ecuador: Rafael Correa (ex presidente) y Andrés Arauz (candidato a la presidencia)

– Grecia: Alexis Tsipras (ex presidente)

– Chile: Daniel Jadue (candidato a la presidencia)

– Colombia: Gustavo Petro (candidato a la presidencia)

– Perú: Verónica Mendoza (candidata a la presidencia)

– Francia: Jean Luc Melenchon (Lider de Francia Insumisa)

– Portugal: Caterina Martins (lider del Bloco de Esquerda)

Nebraska prohíbe finalmente la esclavitud como forma de castigo, pero con un 32 % de electores en contra

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Paralelamente, una enmienda similar fue aprobada por el 80 % de los votantes en el estado norteamericano de Utah.
Nebraska prohíbe finalmente la esclavitud como forma de castigo, pero con un 32 % de electores en contra

Los electores de Nebraska, EE.UU., votaron este martes por la exclusión de la esclavitud como forma de castigo hasta ahora prevista en la Constitución de ese estado, informa The Hill.

La medida fue respaldada por 68 % de los votantes, con 32 % de votos en contra: 274.138según el portal Ballotpedia.

Aunque la esclavitud está prohibida en Nebraska desde 1875, en la carta magna de esa entidad territorial se conservaba una cláusula que permitía esclavizar a personas por cometer determinados delitos. A esa disposición llamó a prestar atención el senador estadal Justin Wayne a inicios de 2019, cuando propuso una votación para eliminarla.

El legislador explicó entonces que se trataba de una laguna jurídica creada después de la Guerra Civil estadounidense, que seguía permitiendo a compañías privadas ‘arrendar’ en las prisiones la mano de obra de los convictos. Así, como caso emblemático, fueron reos esclavizados los que construyeron, en los años 1880, el antiguo edificio del capitolio del estado. Pese a que en 1940 se puso fin a esa práctica, la disposición correspondiente nunca fue borrada de la Constitución.

 

«Un mensaje aterrador»

Tras ese llamado, ningún movimiento se opuso a la propuesta de Wayne, que fue aprobada unánimamente en el Senado local. No obstante, 26 de los 93 condados de Nebraska —en su mayoría territorios rurales en el oeste del estado— votaron contra ese cambio en la carta magna al ser  ahora sometida a votación popular. En uno de ellos, el condado de Brown, solo tres electores apoyaron la iniciativa.

«Ese es un mensaje aterrador cuando comenzamos a hablar de negocios, desarrollo económico y turismo. ¿Queremos ser un condado, o una parte de un estado, donde opinan que la esclavitud debería ser una opción?», comentó los resultados Wayne, citado por el diario Omaha World Herald.

Sin embargo, no todos los que votaron en contra serían partidarios de la esclavitud, dijo al periódico el profesor Preston Love Jr., de la Universidad de Nebraska, quien indicó que incluso algunos de sus conocidos se sintieron confundidos por el complicado lenguaje utilizado en la papeleta de votación. Se hablaba allí de «una enmienda constitucional para eliminar la esclavitud o la servidumbre involuntaria como castigo por un delito». El votante debía elegir una de dos opciones, «a favor» o «en contra», y puede que muchos hayan marcado la segunda cuando en realidad querían prohibir la esclavitud.

Nebraska es en EE.UU. uno de los 12 estados cuyas constituciones seguían para 2019 permitiendo la esclavitud como castigo. Otro de esos territorios, Utah, decidió ese mismo día, este 3 de noviembre, abolir una norma similar. Allí, la enmienda fue aprobada, pero con 20 % de los votantes en contra.

Podemos: La ultraderecha global se debilita tras la derrota de Trump

El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en una sesión de control del Senado de España, noviembre de 2020. (Foto: EFE)

Ante la derrota de Trump, el partido español Unidas Podemos afirma que “la ultraderecha” global “pierde su activo político más poderoso” en el mundo.

El líder del aludido partido y también vicepresidente segundo del gobierno de coalición de España, Pablo Iglesias, fue uno de los primeros en reaccionar ante la victoria del demócrata Joe Biden en las presidenciales de EE.UU., luego de que este ganara el estado de Pensilvania y superase el umbral de los 270 votos electorales necesarios para convertirse en el mandatario número 46 del país norteamericano.

“Se confirma que Trump ha perdido las elecciones. Es una buena noticia para el planeta, en la medida en que la ultraderecha global pierde su activo político más poderoso. Pero la ultraderecha que solo acepta la democracia si gana, sigue siendo un enorme peligro en América y Europa”, escribió la noche de sábado Iglesias en Twitter.

El portavoz parlamentario de Podemos, Pablo Echenique, celebró también el resultado electoral de EE.UU., afirmando que “hoy la ultraderecha está triste y rabiosa. Hoy el planeta es un poco mejor”.

En su tuit, Echenique anotó que la llegada de Biden a la Casa Blanca supone la derrota del “racismo, el machismo, el odio, el negacionismo climático, el autoritarismo y las fake news gritos para tapar los privilegios fiscales del 1 %”.

Por su parte, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida (IU), consideró que la victoria del exvicepresidente Barack Obama (2009-2017) es “una buena noticia”, porque “la extrema derecha mundial pierde a su principal referente político, Donald Trump”.

Además, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, dirigente de la coalición regional de Unidas Podemos, saludó la noticia con un mensaje en inglés a través de Twitter en el que atribuyó el triunfo de Biden sobre Trump a la Marcha de las Mujeres, el Black Lives Matter, el movimiento por la justicia climática, entre otros.

Colau instó a todos estos movimientos sociales a seguir luchando por afianzar sus derechos ante las embestidas endémicas de grupos de ultraderecha, amparados hasta ahora en el saliente inquilino de la Casa Blanca.