«Dinamiten al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva«. Causó conmoción en el oficialismo y júbilo entre los seguidores de Jair Bolsonaro un vídeo editado (tal vez con las indicaciones de agentes de inteligencia del Ejército) sobre el intento de golpe de Estado del 8 enero, cuando varios activistas invadieron el Palacio del Planalto, el Parlamento y el Supremo Tribunal Federal, exigiendo la implantación de un régimen militar.

El grueso de la caravana que asaltó el Planalto partió del Cuartel General del Ejército, en Brasilia, la capital, al inicio de la tarde del 8 de enero: la invasión comenzó poco después de las 14 horas y finalizó alrededor de las 17 horas de aquel domingo.

Decenas de cámaras de seguridad registraron el ataque a la finca de paredes de cristal de 18 milímetros de espesor, que no resisten tres martillazos o un golpe con un extintor. De ese vídeo fueron seleccionados sólo dos minutos en los que se intentó demostrar que el ataque contó con la complicidad del presidente y sus funcionarios.

Ahora es Lula el que tendrá que dar «explicaciones». Él está en el «centro del huracán», tuiteó la diputada Carla Zambelli, una de las que más frecuentó la residencia presidencial durante el mandato de Bolsonaro, entre enero de 2019 y diciembre de 2022.

Tuits similares a los de Zambelli predominaron estos días en las redes sociales, donde los ultras mantienen la hegemonía ganada bajo el anterior Gobierno, durante el cual fue creado un «Ministerio del Odio» encargado de propagar fake news, a cargo del hijo del presidente, Carlos Bolsonaro, con oficinas dentro del propio Planalto.

160 horas

En el vídeo «divulgado por CNN Brasil» el pasado miércoles, se quiso mostrar a las «víctimas del golpe como culpables», siguiendo el método utilizado en el pasado por los «fascistas», planteó el ministro del Gabinete de Seguridad Institucional, Ricardo Capelli.

Para echar luz sobre lo realmente ocurrido el 8 de enero y demostrar la responsabilidad de los «terroristas (..) estoy haciendo públicas ahora todas las imágenes disponibles, se trata de 160 horas de grabación«, sin edición, anunció este sábado Capelli al canal TV 247.

Los rebeldes apostaron por crear un bulo sobre lo sucedido a principios de enero en el intento de golpe que durante meses fue «alentado» por Bolsonaro, asegura el ministro de Relaciones Institucionales, Alexandre Padilha.

El funcionario considera que esa «narrativa conspirativa, absurda, terraplanista» será desmentida en la Comisión Parlamentaria Mixta de Investigaciones, que será creada el próximo miércoles en el Congreso.

Matar a Lula

El intento de golpe del 8 de enero, ocurrido apenas siete días después de iniciada la nueva Administración, seguramente contó con la complicidad de militares enquistados en el Gabinete de Seguridad Institucional, remanentes del Gobierno anterior. Entre 2019 y 2022 ese organismo estuvo bajo el mando del general Augusto Heleno, un bolsonarista declarado.

Días antes de la restauración democrática, Heleno prometió que Lula no subiría con vida la rampa del palacio. La misma amenaza hizo un hombre en las redes sociales, mostrando su arma con mira telescópica.

Golpe continuado

El primer ensayo golpista data del 7 de septiembre de 2021, cuando el entonces presidente Bolsonaro incitó a decenas de miles de seguidores reunidos por la mañana en Brasilia y por la tarde en San Pablo a sublevarse contra el Supremo Tribunal Federal. Así, partir hacia una suerte de rebelión contra el «sistema», la cual no prosperó, pero tuvo un indudable efecto pedagógico. El plan de Bolsonaro era, a todas luces, romper el orden democrático desde dentro del Estado, buscando cualquier pretexto para hacerlo.

Derrotado por Lula en las elecciones del 30 de octubre de 2022, no reconoció el resultado y horas después dio luz verde a la movilización de miles de clérigos que bloquearon carreteras en todo el país, al tiempo que se montaban campamentos en el Cuartel General del Ejército en Brasilia, y otras unidades castrenses de San Pablo, Río de Janeiro, Santa Catarina y Paraná.

Cae un aliado del presidente

El vídeo de dos minutos causó estragos en el Gobierno. Pocas horas después de su divulgación, Lula se vio obligado a aceptar la dimisión del general retirado, Marco Gonçalves Dias, como jefe del Gabinete de Seguridad Institucional.

Las imágenes muestran a Gonçalves Dias caminando por el tercer piso del Planalto, donde está la oficina del jefe de Estado, editadas junto a otras de los vándalos destruyendo todo a su paso. No se infiere de éstas la complicidad del ahora ex funcionario con los invasores. Tampoco hay elementos como para asegurar categóricamente que resistió la ocupación.

Algunos ministros lamentaron la salida de Gonçalves Dias. Según estos funcionarios, era un «comandante sin tropa», puesto que los militares del Gabinete de Seguridad seguirían recibiendo órdenes de Bolsonaro o de sus lugartenientes, como Augusto Heleno.

El diputado oficialista Carlos Zarattini declaró al canal TV Forum que siente una «gran confianza» por el funcionario dimitido, quien este viernes fue interrogado durante cinco horas por la Policía Federal.

«Gonçalves Dias es un hombre leal a Lula, junto a quien estuvo durante muchos años y siempre posicionado del lado de la democracia. No veo que haya apoyado a los invasores. Tal vez pudo haber cometido errores. Ese vídeo tiene que ir al cubo de basura, la CNN o alguien montó ese vídeo», aseguraba Zarattini, cuyo nombre es barajado como posible miembro de la Comisión Parlamentaria que indagará sobre la asonada de enero.

Lula en Portugal

El presidente inició este sábado una visita de Estado en Portugal donde fue recibido por su homólogo Marcelo Rebelo de Souza y el primer ministro Antonio Costa. Durante el discurso ante las autoridades y respondiendo a los periodistas, hizo referencia a los hechos de la semana pasada enmarcados en el escenario mundial.

«Es impresionante lo que está aconteciendo en el mundo. Nací al final de la Segunda Guerra y nunca había visto una clima de odio como el que se creó con la industria de las fake news. Con los algoritmos se manipula la cabeza del pueblo y se destruyen casi 150 años de democracia construida a duras penas aquí en la Unión Europea».

En Brasil, con menos de 30 años de democracia recuperada en 1985, tras 21 años de dictadura, está «renaciendo el extremismo, el fascismo que niega todo lo que sea democracia, niega los partidos políticos, los sindicatos, la prensa libre. Esto comenzó con la elección de Trump en EEUU, no sé dónde va a parar».

Por lo pronto el partido ultraderechista portugués «Chega» prometió una manifestación contra Lula esta semana, según anunció su líder Andre Ventura, mientras prepara un encuentro con el «compañero» Jair Bolsonaro en Lisboa a mediados de mayo.

Desmilitarizar

Lula dijo este sábado en Portugal que no decidió cuál será el destino del Gabinete de Seguridad, organismo militar al frente del cual designó provisionalmente a Ricardo Capelli.

Expertos en Defensa consideran que llegó la hora de que ese Gabinete quede permanentemente bajo la órbita civil, a pesar de la tensión que esto debe generar con el Ejército. Además, consideran adoptar otras medidas como la reforma de los planes de estudios en las academias castrenses y una legislación que prohíba a militares en servicio ser candidatos a cargos electivos.

Después de la caída de Gonçalves Dias, el profesor Francisco Teixeira, respetado catedrático de la Universidad Federal de Río de Janeiro, realizó un planteamiento que no es unánime entre sus colegas, pero fue bastante comentado en el el ámbito académico y político.

«Voy a decir algo muy serio, voy a hacerlo fríamente a partir de informaciones obtenidas de varias fuentes y tendencias que he investigado,» anunció. «Hay un golpe en curso contra el Presidente Lula».